Prólogo a la primera edición española

Por Noemí Gerchunoff.



Moshé Dayán, Selecciones del cuaderno de sueños (selección, introducción y notas por Nurit Borensztein). Buenos Aires: Quimera Ediciones, 2014.

Cada uno lleva en sí al nuevo país, un trozo de la Tierra Prometida: uno, en su cabeza; otro, en sus brazos.
Theodor Herzl, El Estado judío, 1896.
Calladamente me llegó un mensaje,
tan suave que apenas escuché un murmullo.
Por la noche, cuando el sueño cae sobre los hombres,
tuve una inquietante pesadilla.
El terror se apoderó de mí;
todos los huesos me temblaban.
Un soplo me rozó la cara
y la piel se me erizó.
Alguien estaba allí,
y pude ver su silueta
aunque no el aspecto que tenía.

Job, 4, 12-16.


Estas Selecciones del cuaderno de sueños de Moshé Dayán eran uno de los títulos más esperados para los seguidores de nuestra colección Oniria. Hasta hace pocos años se consideraban una suerte de mito del que no se tenía ninguna certeza. La existencia de estos cuadernos circuló como un rumor tras la muerte de Dayán en 1981, pues era conocido su hábito de anotar los sueños. Desde que era sargento en la Haganá hasta las ajetreadas mañanas de la Guerra de los Seis Días, existen testimonios de sus cercanos y subordinados que lo vieron anotar sueños en una libreta antes de realizar cualquier otra labor.

Sin embargo, recién a fines de los ochenta se filtraron algunos detalles de su testamento y se supo que el General Dayán había guardado la gran mayoría de las libretas de sueños que había usado en su vida. Consciente de su valor histórico y científico, había indicado que estos se publicaran una vez que pasaran veinte años después de su muerte. Nada de esto fue confirmado por sus herederos hasta que el 2000 se anunció el contrato editorial para su publicación. Los Cuadernos completos salieron a la luz el año 2001 en diecisiete volúmenes y las Selecciones lo hicieron el 2002 a cargo de la profesora Nurit Borensztein, causando una profunda conmoción en el campo cultural y político de Israel. Las sucesivas traducciones al francés, inglés, ruso y aún al árabe, entre otras lenguas, no han hecho más que expandir su impacto. Estamos convencidos de que nuestra primera edición al español ampliará la resonancia de estos debates a nuestra lengua.

Varios sueños relatados por Dayán han sido ampliamente discutidos en la prensa e incluso ya han sido incluidos como fuentes en estudios históricos, políticos y sicológicos. Algunos por sus particulares y vívidas imágenes y otros por el contexto histórico en que sucedieron. A ciertos sueños, incluso, se les han atribuido características anticipatorias a la luz de los hechos posteriores a la muerte de su autor, si cabe llamar autor a quien registra sus propios sueños, un asunto que encontrarán extensamente desarrollado en la concienzuda introducción de la profesora Borensztein a estas Selecciones.

De los sueños que han suscitado interés en la esfera pública, tal vez el más comentado es un sueño recurrente conocido como el de la “escena de la casa moderna”. Este aparece ya en el primer cuaderno de sueños que ha llegado hasta nosotros y probablemente el primero que completó. Lo comenzó en 1939, mientras estaba prisionero en Acre, donde también habría desarrollado su conocida capacidad de dormir profundamente en cualquier lugar y situación. Iniciar un cuaderno habría sido un consejo de Max Eitingon, un psicoanalista discípulo de Sigmund Freud que hacía visitas ocasionales a los prisioneros tras haber llegado al entonces Mandato Británico de Palestina huyendo del régimen nazi.

Esta misma escena aparece en 19 ocasiones en los cuadernos de Dayán, siendo la última tras la firma de los acuerdos de Camp David de 1978, apenas tres años antes de su muerte. Con mayores o menores variaciones, en estos sueños Dayán describe una casa sencilla, amplia e iluminada. En la tercera aparición en sus cuadernos, durante los agitados días de la Guerra de 1948, la describe así: “sus formas eran simples y sus paredes lisas como aquellas casas y edificios que hace pocos años han comenzado a levantarse en Haifa” (18, 12-VI-1948). Por estas descripciones se conoce como la “casa moderna” y es bastante probable que tuviera como referente la arquitectura que entonces se imponía en el naciente Estado de Israel de la mano de refugiados europeos educados en la Bauhaus.

Muchos han querido ver en esta casa un símbolo de Israel, algo que de manera más o menos consciente insinúan los relatos de Dayán, pues progresivamente asume que se trata de un sueño recurrente y sugiere analogías entre los desafíos de la construcción y conservación de una casa con la historia del Estado hebreo. Otros han querido ver un símbolo del propio ego del general.

En sus primeras apariciones la casa suele estar en construcción:

Nos movíamos presurosos en torno a una casa que comenzaba a levantarse en una esquina. Un hombre y una mujer observaban un plano y discutían con los otros acerca de los detalles de la construcción. Se referían a la construcción como la “nueva casa” y parecían muy preocupados de que se siguieran al pie de la letra las indicaciones del plano. Por todos lados iban y venían obreros que se confundían con los de las casas vecinas, también en construcción. Sus pieles eran más morenas y hablaban una lengua que yo no entendía. (4, 2-IX-1941)

Este tipo de fragmentos han llevado a múltiples interpretaciones, al punto que algunos políticos israelíes de diferente signo los han citado en sus discursos. Desde los inicios del Estado de Israel, la construcción de viviendas se ha considerado una estrategia a la vez social, política y militar destinada a asegurar la soberanía, cuya contracara es la criticada política de demolición de viviendas palestinas. Por una razón o por otra, la casa constituye una metáfora política de primer orden.






Otro asunto que ha saltado desde estos sueños a la discusión pública es el aparente mesianismo que revelan en la autopercepción del General Dayán, posiblemente estimulado por su conocido interés en el estudio de la Torá, al que dedicó bastante tiempo desde la década de los cincuenta en adelante. Uno de sus cuadernos de aquellos años (35, 3-II-1957) abre con una sugerente cita del libro de Job (33, 14-16):

Sin embargo en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho, Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo.

Como es bien sabido, la Torá recoge diversas historias en que los gobernantes y profetas parecen recibir consejos de Dios durante el sueño. Por ello es que varios se han preguntado si no habrán sido sueños los que guiaron algunas de las discutidas decisiones militares y políticas de Dayán en sus últimos años. El rigor con que anotó cada fecha en sus cuadernos permite que hoy sepamos los sueños de la noche anterior a la invasión de la península del Sinaí en 1973 o a su renuncia al cargo de ministro en 1978, lo que ha alimentado fuertes discusiones acerca de las estrechas relaciones entre la religión y la vida pública en Israel.

Como los Cuadernos han sido profusamente leídos y discutidos ya han pasado a formar parte de la cultura popular. Existen múltiples ejemplos. Dos sueños en que aparece el padre del General Dayán (6, 23-IV-1942/ 47, 24-XII-1964) son citados en varias ocasiones en la comedia israelita Pie de página, mundialmente conocida al ser nominada al Oscar a la mejor película extranjera. Una reciente miniserie para la televisión que recoge la historia de la Guerra de los Seis Días, titulada 1967, incorporó en su trama varios sueños anotados aquellos días.

Otro sueño se ha vuelto tristemente célebre. Fue anotado por Dayan a inicio de los sesenta, poco antes de que su su hijo Yassi partiera a cumplir su servicio militar. Parece acontecer durante su despedida:

A nadie parecía extrañarle, tampoco a mí, que en nuestro departamente estaba nuestro Yassi (ya con su uniforme) y también el pequeño Yassi, de unos seis años, quien jugaba con sus soldados de plomo. Todos los presentes se fotografiaron junto al Yassi uniformado. Cuando fue mi turno, me abrazó, luego tomó distancia y apuntando al pequeño Yassi me dijo: “La guerra no acabará hasta que todo el plomo se haya fundido”. (44, 18-VIII-1962)

Nunca ha sido oficialmente confirmado, pero con toda seguridad debemos a este sueño el nombre de la “Operación Plomo Fundido”, como se conoce a la implacable ofensiva militar israelita sobre la franja de Gaza realizada entre fines del 2008 e inicios del 2009.

No obstante las diversas reacciones que han generado estos Cuadernos, tal vez su más particular recepción fue la atención que recibió un conjunto de sueños de alto contenido simbólico, que el mismo General Dayán llamó “visionarios”. Sólo podemos suponer la impresión que causaban sueños como estos en Dayán por su decisión de llamarlos visionarios, pero no sabemos cómo los interpretaba, si es que lo hacía, pues su círculo más cercano ha guardado el más absoluto silencio al respecto. Como fuera, tras su publicación algunos han sido leídos en clave anticipatoria.

Pocos años antes de morir tuvo uno de estos sueños:

Estaba flotando y bajo mis pies se sucedían vertiginosamente recuerdos y paisajes desconocidos. […] En un momento todo se aquietaba y me encontraba en medio en un rincón de Gaza que recordaba bien desde la campaña del 56. Un beduino conducía hacia mí a una mujer montada sobre un camello (¿una turista?). Al pasar a mi lado él se acercó y susurró a mi oído: “Somos una familia de carniceros, pero no será de nuestro linaje el carnicero que manchará de sangre el monte del templo”. (68, 12-IX-1979)

Cuando los cuadernos se publicaron el año 2001, no faltó quien leyera esta frase escuchada en sueños como una profecía de los hechos ocurridos el año anterior. En septiembre del 2000, un año antes de su publicación, el líder de la oposición israelí, Ariel Sharón, realizó una polémica visita a la Explanada de las Mesquitas, uno de los lugares sagrados del Islam, detonando así la cruenta Segunda Intifada palestina. Sharon ha sido llamado el “Carnicero” por su rol, directo o indirecto según quien lo juzgue, en las matanzas de palestinos en Sabra y Chatila.

Un segundo sueño “visionario” queremos destacar por el particular modo en que ha sido recepcionado y por lo que puede enseñarnos acerca del valor de estos cuadernos. Se conoce como el sueño recurrente del “sur del mundo”. Este aparece con pocas pero significativas variaciones en cuatro cuadernos de los sesenta y los setenta del siglo pasado. En él, el General observa a un doble de sí mismo que habita la “llanura de un país al sur del mundo” (51, 13-V-1967) o “las tierra fértiles de algún lugar de Sudamérica” (57, 4-IX-1970).

Se visualiza junto a su familia en “una suerte de kibbutz” (51, 13-V-1967) trabajando la tierra y criando animales de granja junto a la comunidad. Siempre existe alguna amenaza que les acecha: los ataques de una aldea vecina que les acusa de ser extranjeros (57, 4-IX-1970), una guerra que se acerca (51, 13-V-1967) y en dos ocasiones una fiera que no ven pero que de noche masacra las ovejas y aves de corral (60, 11-IX-1973 / 64, 21-IX-1976). En una de estas ocasiones llega a dialogar con su doble:

Él estaba arrodillado ante sus ovejas desangradas en el campo y no paraba de repetir:

-¡Maldita sea la noche en que fui concebido! ¡Maldito el día en que nací!

Me acerqué, lo abracé y mientras secaba sus lágrimas le decía:

-Si el Padre Eterno te hace una herida, también la vendará. Sólo debes cultivar tu fe y trabajar. Recuerda que la tierra prometida es la tierra del trabajo. (57, 4-IX-1970)





Este conjunto de sueños ha dado pie a retorcidas lecturas por parte de grupos antisemitas, especialmente en Sudamérica. Desde la década del sesenta los hijos del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann difundieron la supuesta existencia del Plan Andinia, idea que alcanzó mayor resonancia cuando fue retomada en los setenta por el economista y político argentino Walter Beveraggi. En sus palabras, el Plan consistía en “una conspiración que está en marcha en la Argentina y pretende desmembrar el territorio para fundar un nuevo Estado judío” (Clarín de Buenos Aires, 14-II-1976). Su teoría se apoyaba en Los protocolos de los sabios de Sion, conocido libelo antisemita de inicios del siglo XX, y en la idea cierta que rondaba entre Theodor Herzl y otros precursores del Sionismo, quienes a fines del siglo XIX visualizaban la Argentina como una alternativa para fundar un Estado para los judíos.

La teoría terminó despertando una ola de antisemitismo entre los militares argentinos que ascendieron al poder tras el Golpe de Estado de 1976 y se ha visto reimpulsada durante los últimos años gracias a la difusión de estos sueños. Ellos habrían sido una “traición del inconsciente” del General Dayán, que habría conocido los planes. A los sueños se han sumado otras supuestas evidencias del plan, como los miles de israelitas pasan sus vacaciones en la Patagonia tras su servicio militar (que estarían en una operación encubierta) o la compra de decenas de miles de hectáreas por parte del empresario y ambientalista de origen judío Douglas Tompkins.

Sin embargo, es posible que estas anotaciones de Dayan nos permitan vislumbrar un potencial crítico de estos sueños que hasta ahora apenas ha sido recogido. Es probable que en ellos resuenen recuerdos de su infancia en “la madre de todos los kibutz”. Dayán fue el primer niño que nació en Degania, el primer kibbutz fundado en la tierra de Israel en 1910. De seguro ahí pudo experimentar el trabajo campesino, la vida en comunidad y también los conflictos con los vecinos palestinos. Pero también es probable que en estos sueños se cuelen recuerdos que no necesariamente le pertenecen.

Es posible que en ellos también resuenen las historias de los pogromos de la Rusia zarista que deben haberle relatado sus mayores en Degania. También es posible que en algunos de estos sueños podamos acceder a lo que se ha llamado “memoria genética”, como lo propone una reciente investigación de Michael Bohoslavsky (History, Memory and Unconscious of the Jewish State. Miami: Florida University Press, 2012). Para este autor, una construcción nacional tan impetuosa, como la del Estado de Israel, resulta análoga a la construcción de una subjetividad y con ello se abre la posibilidad de examinar su inconsciente. No uno que “traiciona” a quien anota sus sueños, sino uno que nos permite comprender la proyección histórica a la vez que personal de los dolores, anhelos y relatos que conforman a una nación.


Noemí Gerchunoff.













En torno a la “Carta sobre la enseñanza del hebreo como lengua materna” y al “Prólogo a la primera edición española

por Claudio Guerrero

Tanto la “Carta sobre la enseñanza del hebreo como lengua materna” como el “Prólogo a la primera edición española” —de unos supuestos cuadernos de sueños de Moshe Dayan— corresponden a textos de ficción. Hasta donde sabemos, no consta ninguna carta con ese nombre escrita por Eliezer Ben Yehudá ni tampoco que el General Moshe Dayán hubiera registrado sus sueños en cuadernos que le trascendieron. Ambos textos, en tal sentido, fueron redactados simulando el estilo de textos preexistentes y encadenando con bastante libertad hechos reconocidos como históricos con otros imaginados o recreados.

En el caso del “Prólogo”, hemos consultado diversas fuentes biográficas sobre el General Dayan junto con fuentes históricas diversas para reconstruir el contexto que habitó. Casi todos los hechos y personajes que se nombran están documentados históricamente, con la excepción de sus sueños y las circunstancias en que estos habrían sido registrados, guardados y publicados.

En el caso de la “Carta”, prácticamente todos los sucesos relatados están documentados, del mismo modo que su tono y reflexiones intentan, en su mayoría, emular el estilo y la ideología de Eliezer Ben Yehudá. Su biografía y la de su hijo Ben Zion se recogen en cientos de textos que narran la historia heroica del renacimiento del hebreo y del moderno Estado de Israel. Varios panfletos de Ben Yehudá y de otros intelectuales sionistas sirvieron como modelo para encontrar un tono que se asimile al de una posible carta sobre este tema que él hubiera escrito.

Varias fuentes indican que los primeros años de Ben Zion transcurrieron en una precaria habitación con vista al Muro de los Lamentos, que entonces estaba separado por un estrecho callejón del Barrio Marroquí. Desde el siglo XIX existieron diversos planes para comprar este barrio y así garantizar el uso ritual del Muro por parte de los judíos. Pocos fueron tan radicales como Itamar Ben Avi, nombre que de adulto tomó Ben Zion, quien llegó a ser un conocido periodista y escritor. Él propuso demolerlo y construir una plaza para que los judíos rezaran.

Su propuesta se cumplió en 1967. Al anochecer del último día de la Guerra de los Seis Días, después de que Israel conquistara toda Jerusalén, un grupo de excavadoras del ejército se presentó en el Barrio Marroquí y les dijo a las más de cien familias palestinas que lo habitaban de que tenían un par de horas para evacuarlo. Se afirma que al menos una persona murió entre los escombros de su casa al negarse a salir. En 72 horas el Barrio Marroquí y sus centenarias mezquitas ya no existía y en su lugar había una extensa plaza capaz de albergar a más de 400 mil personas. El ministro de defensa de Israel era Moshe Dayan.


***


Gershom Scholem, estudioso de la tradición mística judía y sionista convencido, dejó plasmada su visión apocalíptica del renacimiento del hebreo en una conocida carta a Franz Rosenzweig de 1926. Para él, que había migrado de Alemania a Palestina en 1923, el sionismo se enfrentaba a un peligro mucho más grande que los árabes:

Este país es un volcán. Alberga la lengua… Si transmitimos a nuestros hijos la lengua que nos ha sido transmitida, si nosotros -la generación de transición- resucitamos la lengua de los libros antiguos para que pueda revelarse de nuevo a ellos, ¿no debe entonces la violencia religiosa de este lenguaje estallar un día contra aquellos que lo hablan? Y el día que ocurra esta erupción, ¿qué generación sufrirá sus efectos?... El hebreo está preñado de catástrofes.








Preface for the First Spanish Edition

By Noemí Gerchunoff



Moshe Dayan, Selecciones del cuaderno de sueños (selection, introduction and notes by Nurit Borensztein). Buenos Aires: Quimera Ediciones, 2014.

For everyone will take a piece of the Promised Land into himself. This one, in his head, another, in his hands.
Theodor Herzl, The Jewish State, 1896.
A word was secretly brought to me,
my ears caught a whisper of it.
Amid disquieting dreams in the night,
when deep sleep falls on people,
fear and trembling seized me
and made all my bones shake.
A spirit glided past my face,
and the hair on my body stood on end.
It stopped,
but I could not tell what it was.

Job, 4, 12-16.



Selecciones del cuaderno de sueños [Selections from Dream Journals] by Moshe Dayan was one of the most highly anticipated books to the followers of our Oniria collection. Up until a few years ago, these journals were considered to be a myth of sorts, of which there was no certainty. Their existence had circulated as a rumor following Dayan’s death in 1981, since his habit of writing down his dreams was well-known. From his days as a sergeant in the Haganah to the hectic mornings of the Six-Day War, there are accounts from friends and subordinates who saw him recording his dreams in a notebook before carrying out any other task.

However, it was only towards the end of the 80s that some details of his will were filtered to the public, and it became known that General Dayan had preserved the great majority of the dream journals he had kept in his life. Conscious of their historical and scientific value, he given indications that these be published once 20 years had passed after his death. None of this was confirmed by his heirs until an editorial contract for their publication was announced in the year 2000. Cuadernos completos [Complete Journals] came to light in the year 2001 in seventeen volumes, and Selecciones was published in 2002 under the guidance of professor Nurit Borensztein, setting off a deep commotion in Israel’s cultural and political spheres. The subsequent translations into French, English, Russian and even Arabic, amongst other languages, have done nothing but expand its impact. We are convinced that our first Spanish edition will expand the resonance of these debates to our tongue.

Several dreams that Dayan narrates have been widely discussed in the press and have even been considered as sources in historical, political, and sociological studies. Some for their particular and vivid images, and others for the historical context in which they took place. Certain dreams have even been attributed with anticipatory connotations in light of facts that took place after their author’s death, if one can call someone who writes down his own dreams an author, a subject that professor Borensztein discusses widely in her conscientious introduction to these Selecciones.

Amongst the dreams that have drawn interest in the public sphere, perhaps the most commented-upon is a recurring dream known as the one with “the modern house scene”. This dream appears in the first dream journal that has come into our hands, which is also probably the first journal that came into our hands, which is also probably the first one he completed. He begun it in 1939 while being held prisoner in Acre, where he also developed his renowned ability to sleep deeply in any place and situation. Starting a dream journal came at the advice of Max Eitington, a psychoanalyst disciple of Sigmund Freud’s who paid occasional visits to prisoners after having arrived in then-British Mandatory Palestine fleeing from the Nazi regime.

This same scene appears in Dayan’s journal on 19 occasions, the last one being after the signature of the Camp David Accords in 1978, just three years before his death. With some variations, in these dreams Dayan describes a simple, spacious, and well-lit house. The third time it appears in his journals during the hectic days of the 1948 War, he describes the house as follows: “Its shapes were simple and its smooth walls were like those houses and building that had begun to be erected in Haifa just a few years ago” (18, 12-VI-1948). Because of these descriptions, it is known as “the modern house”, and it is quite probable that his references came from the architecture that was then being established in the burgeoning State of Israel, ushered in by the presence of European refugees who had taken part in the Bauhaus movement.

Many have wanted to see this house as a symbol for Israel, something that is more or less consciously insinuated in Dayan’s accounts, for he gradually assumes that this is a recurring dream and suggests analogies between the challenges of building and maintaining a house with the history of the Hebrew State. Others have wants to see a symbol for the general’s own ego.

In its first appearances, the house is often under construction:

We moved quickly around a house that was being built at a corner. A man and a women were looking at an architectural plan and discussing the construction’s details with others. They referred to the construction as “the new house” and seemed to be very worried that all the plan’s indications be followed with exactitude. The place was crawling with construction workers who got mixed up with others working on neighboring houses, which were also under constructions. Their skins were darker, and they spoke a language that I couldn’t understand (4, 2-IX-1941).

These types of fragments have been subjected to multiple interpretations, to the point where some Israeli politicians of different tendencies have quoted them in speeches. From the beginnings of the State of Israel, the construction of residences has been considered to be a social, political, and military strategy aimed as securing sovereignty, whose flip side is the much-criticized policy of tearing down Palestinian residences. For one reason or the other, the house constitutes a primary political metaphor.





Another issue that has sprung from these dreams and into public discussion is the apparent Messianism that General Dayan reveals in his perception of himself, possibly stimulated by his well-known interest in the study of the Torah, to which he dedicated quite some time since the 1950s. One of his dream journals from those years (35, 3-II-1957) opens with a thought-provoking quote from the Book of Job (33, 14-16):

For God does speak—now one way, now another—though no one perceives it. In a dream, in a vision of the night, when deep sleep falls on people as they slumber in their beds, he may speak in their ears and terrify them with warnings.

As is widely known, the Torah contains diverse stories in which rulers and prophets seem to receive God’s advice during their sleep. It is for this reason that several people have asked themselves whether it was these dreams that guided some of Dayan’s most controversial military and political decisions during his final years. The rigor with which he wrote down every date in his journals allows us to know today what he dreamt the night before the invasion of the Sinai Peninsula in 1973 or his resignation from the position of minister in 1978, a fact that has fueled intense discussions regarding the close relationship between religion and public life in Israel.

Since the Cuadernos have been read and discussed profusely, they have come to form part of popular culture. There are multiple examples of this. Two dreams in which General Dayan’s father appears (6, 23-IV-1942/ 47, 24-XII-1964) are cited on several occasions in the Israeli comedy Footnote, known worldwide for its Academy Award nomination for Best Foreign Language Film. A recent television miniseries that recounts the history of the Six-Day War, entitled 1967, incorporated several dreams that were written down during those days into its plot.

Another dream has become sadly renowned. It was written down by Dayan at the beginning of the 60s, not long before his son Yassi set off to serve in the military. It seems to have taken place during his farewell:

No one seemed to be surprised, least of all myself, that our Yassi was in our apartment (already dressed in his uniform) along with little Yassi, about six years old, playing with his lead soldiers. Everyone present had their picture taken with Yassi in uniform. When it was my turn, he hugged me, then pulled back and said, pointing at little Yassi: “The war will not be over until all the lead has been cast” (44, 18-VIII-1962).

It has never been officially confirmed, but we can surely point to this dream as the source of “Operation Cast Lead”, which is the name given to the Israeli military’s implacable offense against the Gaza Strip that took place between December of 2008 and January of 2009.

Regardless of the diverse reactions that these Cuadernos have generated, perhaps its most particular reception was the attention garnered by a group of dreams with high symbolic content, which General Dayan himself called “visionary.” We can only suppose the impression these dreams had on Dayan from his decision to call them visionary, but we don’t know how he interpreted them, if he actually did do so, for his most intimate circle has remained completely silent in regard to this matter. Anyhow, after their publication, some of them have been read as anticipatory signs.

A few years before dying, Dayan had one of these dreams:

I was floating and memories and unknown landscapes flashed beneath my feet at a vertiginous pace. […] Then everything came to a standstill, and I found myself in the middle of a corner of Gaza that I remembered well from the campaign in ’56. A Bedouin was leading a woman riding on a camel in my direction (a tourist?). When they passed by my side, he drew closer and whispered into my ear: “We are a family of butchers, but the butcher who will stain Temple Mount with blood will not be of our lineage” (68, 12-IX-1979).

When the journals were published in 2001, there were immediately those who read that phrase heard in dreams as a prophecy that predicted the events that took place the previous year. In September of 2000, one year before their publication, the leader of the Israeli opposition, Ariel Sharon, carried out a controversial visit to the Temple Mount, a holy site for the Islam faith, thus detonating Palestine’s bloody Second Intifada. Sharon has been called “The Butcher” for his role, direct or indirect according to who is judging it, in the massacre of Palestinians in Sabra and Shatila.

A second “visionary” dream must be highlighted for the particular way in which it has been received and for what it can teach us about the value of these journals. It is known as the recurring “south of the world” dream. It appears with few yet significant variations in four journals from the 1960s and 70s. In this dream, the General observes a double of himself that inhabits “the flatlands in a country south of the world” (51, 13-V-1967) or “fertile lands someplace in South America” (57, 4-IX-1970).

He visualizes himself with his family on “a kibbutz of sorts” (51, 13-V-1967), working the land and raising farm animals together with the community. There is always some kind of threat lurking: attacks from a neighboring village that accuses them of being foreigners (57, 4-IX-1970), an oncoming war (51, 13-V-1967), and on two occasions, a beast they can’t see but which massacres sheep and poultry by night (60, 11-IX-1973 / 64, 21-IX-1976). In one of these occasions, he even engages in a dialogue with his double:

He was kneeling in front of his bleeding sheep in the field and wouldn’t stop repeating:

“Damn the night on which I was conceived! Damn the day on which I was born!”

I drew closer, hugged him, and as I dried his tears, I said to him:

“If the Eternal Father injures you, he will dress your wound as well. All you must do is nurture your faith and work. Remember that the promised land is the land of work” (57, 4-IX-1970).





This group of dreams has led to twisted interpretations by antisemitic groups, especially in South America. During the 60s, the children of the Nazi war criminal Adolf Eichmann disseminated the supposed existence of the Andinia Plan, an idea that reached even greater notoriety when it was picked up again in the seventies by the Argentinean economist and politician Walter Beveraggi. In his words, the Plan consisted in “a conspiracy that is underway in Argentina and intends to dismember the territory in order to establish a new Jewish State” (Clarín de Buenos Aires, 14-II-1976). His theory was based on The Protocols of the Elders of Zion, a renowned antisemitic libel from the beginning of the 20th century, and on the certain notion that was bounced around by Theodor Herzl and other precursors of Zionism, whom towards the end of the 19th century visualized Argentina as an alternative for the establishment of a State for the Jews.

The theory ended up sparking a wave of anti-Semitism amongst the members of Argentinian military who ascended to power after the military strike of 1976 and has been promoted once again in recent years thanks to the diffusion of these dreams. These are supposed to have been a “slip of the subconscious” on General Dayan’s part, as he would have known about these plans. In addition to the dreams, there are other supposed pieces evidence that support this plan, such as the thousands of Israelis who spend their vacations in Patagonia after their military service (supposedly on an undercover operation), or the purchasing of tens of thousands of hectares of land by the Jewish businessman and environmentalist Douglas Tompkins.

However, it is possible that Dayan’s records may allow us to envision a critical potential of these dreams that up until now has barely been picked up on. It is probable that they contain echoing memories of his childhood at “the mother of all kibbutzim.” Dayan was the first child to be born in Degania, the first kibbutz established on Israeli territory in 1910. Surely that is where he was able to experience farm work, community life, as well as conflict with Palestinian neighbors. But it is also probable that these dreams also contain memories that not necessarily belong to him.

There is a possibility that these dreams also contain the stories of czarist Russia pogroms who must have recounted their experiences in Degania. It is also possible that in some of these dreams we might be able to gain access to what has been called “genetic memory”, as proposed in a recent investigation by Michael Bohoslavsky (History, Memory and Unconscious of the Jewish State. Miami: Florida University Press, 2012). To this author, a national construction as impetuous as the State of Israel is analogous to the construction of a subjectivity, and with this comes the possibility of examining its unconscious. Not one that “betrays” he who writes down his dreams, but one that allows us to understand both the historical and personal projection of the pains, longings, and stories that make up a nation.

Noemí Gerchunoff.








Concerning “Letter About the Teaching of Hebrew as a Mother Tongue” and the “Prologue to the First Spanish Edition”

By Claudio Guerrero

Both “Letter About the Teaching of Hebrew as a Mother Tongue” and “Prologue to the First Spanish Edition” -supposedly taken from the notebooks of dreams by Moshe Dayan- are texts of fiction. There is no evidence that Eliezer Ben Yehuda wrote such a letter, nor that General Moshe Dayan ever recorded his dreams in a notebook that survived him. To this end both texts were edited to simulate the style of existing texts and to freely interweave events known to be historically accurate with other images or recreated events.

In the case of the “Prologue” we have consulted various biographical sources about General Dayan as well as several historical sources in order to reconstruct the context in which he lived. Almost every event and person referred to in the texts are historically documented, with the exception of the dreams and the circumstances in which these were registered, kept and published.

In what concerns the “Letter”, almost every event is documented; the tone and the reflections made in the letter attempt, in the main, to emulate the style and ideology of Eliezer Ben Yehuda and other Zionist intellectuals who were used as a model in order to recreate a possible letter of this kind if it ever existed.

Various sources indicate that the first years of Ben Zion were spent in precarious living conditions with a view over the Wailing Wall which was at the time separated from the Moroccan Quarter by a narrow alleyway. Since the 19th century there had been several plans to buy this neighbourhood and thereby guarantee access to the wall for Jews for rituals. Few were as radical as Itamar Ben Avi -the name Ben Zion used as an adult- who became a well-known journalist and writer. He proposed that the neighbourhood be demolished to make way for a square for Jews to pray in.

His proposal came to fruition in 1967. On the evening of the last day of fighting of the Six Day War, after which Israel controlled the whole of Jerusalem, a group of army bulldozers came to the Moroccan Quarter and informed the over one hundred Palestinian families that they had a few hours to evacuate their homes. At least one person is known to have died in the rubble of their house after refusing to leave. In 72 hours the Moroccan Quarter and its hundreds-of-years-old mosques no longer existed and its in place was an esplanade for over four hundred thousand people. The Israeli minister of defence at the time was Moshe Dayan.



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Gerschom Scholem, a follower of the Jewish mystical tradition and a fervent Zionist, made his apocalyptic vision of the renaissance of Hebrew clear in a well-known letter sent to Franz Rosenzweig in 1926. He emigrated to Israel from Germany and was of the opinion that Zionism faced a much greater threat than that of the Arabs:

“This country is a volcano. It houses language… If we transmit to our children the language which was transmitted to us, if we -the generation of transition- bring back to life the language of the ancient books so that it can once again reveal itself to them, will not the religious violence of that language erupt against those who speak that language? When that eruption happens, which generation will suffer the effects?... Hebrew is impregnated with catastrophe”.